Contrastes socioespaciales en Ciudad de México

Contrastes socioespaciales en Ciudad de México

El mundo se conoce recorriéndolo. Y lo mismo ocurre con las ciudades: hay que caminarlas para llegar a conocerlas. Guardan secretos y curiosidades de las que no nos hablan los libros, los mapas ni los informes. En el papel se plasman los datos, que nos ayudan a saber muchas cosas sobre la realidad, pero para llegar a comprender esa realidad hay que salir ahí fuera a vivirla. Por ello hoy nos proponemos despegarnos del papel, traspasar la pantalla, y salir a la calle en uno de los mejores lugares para intentar comprender cómo funciona el mundo: la gran Ciudad de México, una metrópolis emocionante.

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Vamos a comenzar nuestra visita en el corazón de Ciudad de México: la Plaza de la Constitución. Desde El Zócalo, que es como se conoce a este emblemático lugar, podríamos dedicarnos a callejear por el Centro Histórico, para conocer palacios y edificios del S.XVI y revivir la época colonial. Sin duda es lo que cualquier turista haría. Pero nuestro objetivo hoy es comprender cómo funciona el mundo en este S.XXI, y eso vamos a hacer. Ciudad de México nos va a ayudar.

Dejamos atrás el corazón de la antigua Tenochtitlán y nos dirigimos hacia unas verdes lomas (colinas) que aparecen en el horizonte. El nombre de la calle que estamos recorriendo nos adelanta hacia dónde vamos. La Avenida Chapultepec es una de las vías más importantes y famosas de Ciudad de México, y conduce precisamente a las Lomas de Chapultepec.

Mientras caminamos pensamos que, en realidad, una aglomeración urbana de 20 millones de habitantes funciona como un país. Por ello no nos debe sorprender encontrar en nuestro paseo diferentes paisajes, como ocurriría en cualquier país. El espacio por el que nos vamos a mover es el área metropolitana de Ciudad de México, conocida como Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), entidad definida por el gobierno en el año 2005. Desde entonces, políticas como los planes urbanísticos en la ZMVM son administradas por comisiones metropolitanas, no por las autoridades municipales. La ZMVM está dividida en 16 delegaciones y consta de 60 municipios.

Es el corazón económico, industrial y financiero de México, una gran urbe con atractivo para invertir y con un gran desarrollo económico, que sin embargo no ha sido capaz de mejorar la calidad de vida de la mayoría de sus habitantes ni de insertarlos adecuadamente en el mercado laboral. En esta aglomeración que representa el 0,2% de la extensión territorial del país, la pobreza y la opulencia van de la mano.

MÁS INFORMACIÓN: Escenarios demográficos y urbanos en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México

Si bien en el periodo 2008-2010 en Ciudad de México se experimentó una reducción del porcentaje de población que sufría carencias sociales (en términos de vivienda, alimentación, sanidad, educación y seguridad social), en el mismo tiempo se registró un aumento del porcentaje de población con ingresos inferiores a la línea de bienestar.

Según los datos del CONEVAL, Ciudad de México tiene cuatro de los diez municipios del país con menor rezago social (Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Coyoacán y Azcapotzalco), y al mismo tiempo alberga a dos de los municipios con mayor número de personas en situación de pobreza de todo México (Iztapalapa y Gustavo A. Madero).

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El verde de Chapultepec y de las colonias que rodean sus lomas es una especie de isla en un mar gris. La mayor parte del territorio del área metropolitana de Ciudad de México se ve gris desde el aire. Lo verde es la excepción, la burbuja que se mantiene limpia, sin ensuciarse, en un contexto grisáceo. El municipio de Nezahualcóyotl es un buen ejemplo de espacio gris, pero a esa gran explanada grisácea iremos más adelante en nuestro paseo. Ahora nos toca respirar un ambiente más limpio y caminar por calles más ordenadas.

MÁS INFORMACIÓN: Informe Anual Sobre la Situación de Pobreza y Rezago Social: municipio de Nezahualcóyotl

Seguimos avanzando por el corazón de la ciudad. Mientras caminamos por una de las aceras de la gran Avenida de Chapultepec, vemos que pequeños edificios antiguos se ven superados por nuevas estructuras de acero y cristal. Entonces pensamos en el afán de grandeza de este país. Desde hace unos años, el ritmo de construcción de nuevos edificios de oficinas ha alcanzado una gran velocidad. Hoy es una de las ciudades con más rascacielos de Latinoamérica.

Para contemplar la mejor muestra del típico paisaje financiero en una ciudad global vamos a girar a la derecha en la calle Florencia para dirigirnos a la famosa glorieta donde se encuentra el Monumento a la Independencia. Desde El Ángel, podemos ver el corazón económico de Ciudad de México. Estamos en mitad del Paseo de la Reforma, y frente a nosotros se levanta un auténtico bosque de rascacielos de cristal.

En esta parte de la ciudad las preocupaciones de los vecinos no tienen que ver tanto con el rezago social o con la marginalidad como con los problemas de urbanismo y con el excesivo tráfico de vehículos. En el cinturón central que forman las delegaciones de Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc y Venustiano Carranza encontramos la zona más antigua de la ciudad, y se suceden los palacios coloniales, los edificios históricos, las calles antiguas y los monumentos famosos. Aquí vive una masa demográfica que es un auténtico crisol socioeconómico: desde clase media-baja hasta clase alta, pasando por clase media y clase media-alta.

Estos vecinos acomodados no sufren los problemas de sus conciudadanos que viven más alejados del centro (como más adelante veremos), y disfrutan de una posición laboral y salarial que podríamos etiquetar de buena o muy buena. Como en todos los sitios, también hay gente de clase media-baja que sufre para llegar a final de mes. Pero estamos en una zona en la que no hay graves problemas de pobreza. Eso lo podemos observar también en la trama urbana.

Estos espacios de la Zona Centro tienen una buena planificación, como en Condesa y San Miguel Chapultepec o Venustiano Carranza. Además, en la actualidad están viviendo procesos de mejora. Mientras caminamos observamos muchas calles en obras.

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Condesa es una zona de la delegación de Cuauhtémoc con las mismas características que las Lomas de Chapultepec o el exclusivo barrio de Polanco. Todas estas zonas forman un núcleo central de la ciudad donde convergen varios tipos de usos urbanos: uso residencial, comercial, empresarial, de ocio… Por ello, todo este espacio de clase alta recibe diariamente a una densa población flotante, que hace uso de la infraestructura pública (parques, centros comerciales, avenidas, tiendas…).

Estamos paseando por el corazón financiero y político de un país. Estas calles repletas de árboles han visto nacer a líderes de opinión, empresarios, artistas y a los políticos más influyentes. Además, todos ellos residen por aquí. Miguel Hidalgo es la delegación que alberga la mayoría de embajadas en Ciudad de México, y en algunas de sus colonias, como Polanco o Bosques de las Lomas, se venden los metros cuadrados más caros del país.

Tal y como nos recuerda este artículo que vamos leyendo mientras caminamos, “es justo decir que la mayor concentración de riqueza, no sólo de la ciudad sino del país, teje sus hilos desde sus oficinas y residencias en Miguel Hidalgo. En números, la delegación tiene una población de aproximadamente 600.000 habitantes, de los cuales el 5% controla prácticamente la riqueza, el poder y las decisiones de nuestro México.”

INTERESANTE: Entrevista al delegado de Miguel Hidalgo (Radio Reporte 98.5)

Después de conocer la Zona Centro y pasear por Miguel Hidalgo, continuamos hacia el Norte de la ciudad, descendiendo las lomas ajardinadas y dejando atrás poco a poco las mansiones. El paisaje urbano se vuelve confuso, con carreteras que escapan del corazón de la ciudad, campos de golf y la zona universitaria de la gran Universidad Nacional Autónoma.

Conforme avanzamos el aire cambia, y con él el ambiente. Los colores de las casas ya no son de ladrillo rojo, sino de cemento y hormigón. Si sobrevoláramos la ciudad, desde el cielo observaríamos el cambio del color verde al gris. Nos dirigimos hacia las faldas de la montaña, donde la ciudad se extiende superando las barreras ortográficas y la gente sobrevive con 1,5 dólares al día.

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Dejamos atrás el Club de Golf Chapultepec obligados a rechazar la oferta que nos hacen desde la entrada. No tenemos tiempo para jugar. Nuestra visita nos ha de llevar a rincones más interesantes que el Hoyo 18. Seguimos caminando y los barrios se suceden interminablemente, los de clase alta dan paso a la clase media, que a su vez dan paso a barrios de clase media-baja, y así cruzamos El Chamizal, las Lomas de Chamapa, Santa Lilia, Los Arcos, San Juan Totoltepec… Estamos en el municipio de Naucalpan de Juárez, de más de 870.000 habitantes.

Aunque echando un vistazo a su interesante página web uno podría pensar que Naucalpan es un municipio bien administrado y sin problemas, lo cierto es que estamos en una zona acosada intensamente por la delincuencia organizada. Por ello, esta población cuenta con 644 cámaras de vigilancia instaladas por las calles, para intentar reducir los datos de violencia y dar seguridad a sus vecinos.

Como muestra de la situación de constante violencia podemos recordar lo que ocurrió en el pasado mes de Abril: el día 13 se encontraron los cadáveres de tres jóvenes asesinados, y el día 29 cinco taxistas fueron asesinados. Aunque son noticias que en países occidentales asombrarían a la población, en realidad, estas noticias aparecen diariamente en la prensa de Ciudad de México.

Captura-de-pantalla-2015-07-17-a-las-23.56.09Planificación desordenada, viviendas de autoconstrucción y calles sin asfaltar son las características de los vecindarios que se levantan sobre las lomas de la montaña, como este de San Lorenzo de Totolinga, en Naucalpan, al Norte de la Ciudad de México.

Conforme caminamos por las calles de Naucalpan leemos que el otro día tuvo lugar otro sangriento suceso en este lugar. Un escalofrío nos recorre el cuerpo, pero estamos a plena luz del día, paseando por la calle Santa Rosa, y al ver que los niños de la Escuela Primaria Juana De Abasaje salen a jugar al recreo con tranquilidad pensamos que no hay nada que temer. Estamos en un barrio de gente trabajadora que intenta sobrevivir día a día, no debemos estigmatizar a toda una población por las fechorías de unos pocos.

Relacionando de nuevo el nivel socioeconómico con el trazado urbano, vemos que en Naucalpan las calles son muy diferentes a las de la Zona Centro. El paisaje es completamente distinto: apenas hay color verde (no hay parques ni jardines), las calles siguen un trazado caótico, no hay avenidas principales que canalicen el tráfico de personas y vehículos, no hay grandes edificios, las casas no tienen tejado… toda una serie de características que nos pueden ayudar a comprender de qué tipo de espacio urbano se trata.

NOTICIA: Refuerzan programa contra la pobreza en Naucalpan

Continuamos nuestro paseo urbano hacia el Norte, flanqueando la falda de la montaña, adentrándonos tímidamente en los barrios que proliferan como las favelas en los morros de Río de Janeiro. Si miramos hacia nuestra izquierda, vemos que el poder de la orografía no es suficiente contra el poder de la urbanización. Municipios como Atizapán de Zaragoza y construcciones como la Presa Madin se adentran en la montaña maltratándola.

Atravesamos la mitad Norte de la metrópolis siguiendo la Carretera Federal 57 y llegamos hasta el Lago de Guadalupe, una curiosa zona que parece querer alejarse de la ruidosa y agitada realidad de la ciudad. Entre bosques y aguas tranquilas se levantan barrios de casitas donde vive la clase alta.

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Estamos avanzando por la Avenida Emiliano Zapata, una de las vías más importantes de esta zona del área metropolitana. La calle se extiende hacia el horizonte flanqueada por casas de una planta (dos como mucho) y comercios familiares. Verdulerías, fruterías, panaderías y talleres dan un olor especial al ambiente que se respira. Atravesamos barrios de clase media-baja y clase baja. Estamos ya muy lejos de los rascacielos del Paseo de la Reforma (física y socioeconómicamente hablando).

Nos acercamos al Lago de Guadalupe, una gran masa de agua que resiste el empuje del cemento y del hormigón, y que intenta sobrevivir rodeada por el área metropolitana de Ciudad de México. Pese a que en el año 2004 fue declarado ‘Santuario del Agua’ para protegerlo de la edificación, las empresas constructoras (con la complicidad de políticos fácilmente corruptibles) han seguido levantando nuevos barrios en las inmediaciones del lago.

La superpoblación del área del Lago de Guadalupe provoca que, cada año, unos 14 millones de metros cúbicos de residuos caigan en sus aguas. Las aguas residuales de las casas (tanto de las de clase alta como las de clase baja) se vierten en el lago a través de cuatro ríos. Los estudios no son nada optimistas de cara al futuro, ya que continuamente se están ampliando los espacios para urbanizar.

NOTICIA: El Lago de Guadalupe aún es un vertedero de aguas negras (La Jornada, Noviembre 2010)

Más allá de los problemas medioambientales que surgen del acelerado y descontrolado ritmo de urbanización, estos procesos de construcción de viviendas producen también una serie de problemas sociales, ya que no todas las viviendas que se edifican son para la misma clase social. En esta zona del área metropolitana encontramos una de las brechas socioespaciales más evidentes.

Para acercarnos a la orilla del lago tenemos que atravesar la colonia Emiliano Zapata. Calles grises mal asfaltadas y casas construidas por los propios vecinos nos recuerdan que estamos en un barrio de clase baja y por el que sería mejor no caminar al caer el Sol. Las puertas y ventanas están protegidas por barrotes de acero, y las mujeres tienden la ropa en cuerdas aprovechando los solares vacíos que hay entre casa y casa. Es la máxima pobreza que hemos visto por ahora en nuestro paseo. Parece que caminemos por un barrio de Johannesburgo, pero el olor a tortillas de maíz nos devuelve a la realidad: seguimos en Ciudad de México.

Lo sorprendente es que, después de girar por un par de calles y avanzar un poco más, aparecen árboles verdes y un bosque que esconde casas unifamiliares con jardín. Las viviendas de autoconstrucción, grises y sin acabar, desaparecen de pronto. Miramos atrás y ya sólo hay árboles. ¿Habremos entrado en una burbuja?

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Nos encontramos en el barrio de Bosques del Lago. Hasta el nombre suena mejor, y parece querer distinguir a esta zona de sus barrios vecinos. Vemos carteles que anuncian la construcción de un nuevo campo de golf y algunos anuncios de venta de casas. Ciertamente son viviendas agradables, de colores y bien puestas, con jardines y arbustos. Y no están excesivamente protegidas con muros o con vallas, como ocurre en las Lomas de Chapultepec.

En Bosques del Lago vive una clase media-alta y clase alta que prefiere alejarse del centro de la ciudad y que encuentra tranquilidad en un espacio apartado y seguro. No es gente que pueda permitirse comprar una mansión, ni son grandes empresarios ni políticos, pero sí pueden ser profesores, abogados o profesionales cualificados que, aunque trabajan en la Zona Centro, viven a kilómetros de las bulliciosas calles y disfrutan de una casa con jardín.

VIDEO: Anuncio de venta de casa en Bosques del Lago, en un entorno exclusivo

Los vecinos de Bosques del Lago no sólo viven en un espacio diferente al de otros habitantes de la metrópolis, sino que además son diferentes. Por ejemplo, como se preocupan por el entorno en el que viven, han creado una serie de espacios en la red para estar en contacto y compartir información sobre su barrio. Están presentes en Facebook y también en Twitter, desde donde informan del tráfico, del estado del medio ambiente y también de los perros y gatos que buscan un dueño.

Seguimos caminando y reflexionamos sobre si sería imaginable que los vecinos de barrios como Emiliano Zapata o San Lorenzo de Totolinga tuvieran también un grupo de Facebook… esa capacidad de organización también es descriptora de una determinada clase social, y no todos en la gran Ciudad de México tienen tiempo ni medios para preocuparse por los perros abandonados.

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Dejamos las casitas de colores junto al lago y regresamos al centro de la ciudad. Vamos a comenzar nuestra segunda etapa de la visita, que nos llevará en dirección Oeste-Este, desde las colinas de Chapultepec hasta una de las zonas más marginales de la gran urbe, Chimalhuacán.

Para llegar hasta este municipio debemos atravesar todo el Centro. Pasear por las verdes calles de la delegación Miguel Hidalgo, recorrer de nuevo la Plaza del Zócalo y acercarnos al aeropuerto para volver a recordar la curiosa trama urbana de Venustiano Carranza. A partir de ahí la ciudad deja de ser heterogénea y cambiante, y pasa a ofrecernos un monótono paisaje gris y rectilíneo. Es Nezahualcóyotl, y aunque aquí el 40% de la población vive en la pobreza, aun tenemos que andar mucho para llegar hasta lo más profundo del México más empobrecido.

Clase social en función de la localización espacial

Dime dónde has nacido y te diré cuánto dinero tienes en el bolsillo. Algo así podría decirse de la realidad socioeconómica de Ciudad de México, un extenso espacio urbano en el que podemos encontrarnos a los hombres más ricos del país y también a los más pobres. Aunque la comparación sea odiosa y hasta ofensiva para una nación como México, es una doble realidad que recuerda a la que se vive en la ciudad de Bombay, si bien los niveles de pobreza no se ajustan para el caso de Ciudad de México.

Antes de fotografiar las calles grises de Nezahualcóyotl o de asombrarnos con la realidad callejera que rodea a la montaña volcánica de Chimalhuacán tenemos que salir de la burbuja en la que nos encontramos. Hemos bajado del Lago de Guadalupe y volvemos a estar en el pulmón verde de la metrópoli: la Delegación Miguel Hidalgo, que nos ofrece un paisaje totalmente diferente a lo visto anteriormente. Vamos a recorrer este lugar aprovechando uno de los #PaseosMH que se organizan en esta delegación y que invitan a los vecinos a hacer recorridos guiados por todo Miguel Hidalgo.

Una de las colonias de la Delegación Miguel Hidalgo es Polanco, el barrio de alta sociedad por excelencia en Ciudad de México. Aquí la trama urbana está pensada para el disfrute de los vecinos, que se distinguen de los demás habitantes de la urbe por sus prendas, sus casas, sus coches, sus profesiones y hasta su forma de hablar. No es extraño que sean diferentes, ya que viven en un lugar diferente (si bien en el mismo espacio que sus vecinos empobrecidos).

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Polanco se fundó en una época en la que México vivía bajo la influencia del estilo de vida norteamericano, caracterizado por el uso del coche y la idea de la ciudad jardín, con casas grandes rodeadas de espacios verdes (tanto privados como públicos). Esta influencia hizo que el estilo arquitectónico que predominó durante la construcción de Polanco fuera el estilo colonial californiano, de elegantes mansiones con jardín. Las dimensiones del terreno donde se estaba construyendo el nuevo barrio permitieron hacer viviendas unifamiliares muy grandes. Rápidamente, Polanco recibió a gente de la clase media-alta que buscaba salir del centro de la ciudad, así como a residentes de zonas de clase alta más antiguas.

MÁS INFORMACIÓN: Historia de Polanco

Cruzamos el barrio por la Avenida Presidente Masaryk, donde se encuentran las tiendas y los restaurantes más caros y exclusivos del país. Es una calle de y para la alta sociedad, aunque cuando la recorremos nos percatamos de que ha perdido mucho glamour desde que comenzaron las interminables obras. Está todo lleno de vallas, de espacios cortados al tránsito, de ruido y polvo. Con un presupuesto de 480 millones de pesos, el gobierno de la ciudad se ha propuesto reconvertir esta avenida para situarla al nivel de la Quinta Avenida de Nueva York. A nosotros no nos importa mucho el mal estado de Presidente Masaryk. Para nuestro paseo no habíamos previsto ningún gasto millonario.

Quienes sí están molestos con el estado de esta importante calle son los vecinos de Polanco y de Chapultepec, que tienen en Masaryk su lugar de ocio y compras favorito. Como preferimos no distraernos con los atractivos escaparates, caminamos por las arboladas calles y seguimos nuestra visita. Entramos en las Lomas de Chapultepec, una colonia residencial ubicada también en la Delegación Miguel Hidalgo.

Mientras andamos vamos pensando que por estas calles pueden encontrarse las viviendas de famosos personajes latinoamericanos del cine y la televisión, de políticos retirados, de empresarios exitosos, de grandes narcotraficantes… toda una serie de personalidades sin nombre ni apellido, que esconden su identidad tras los muros vegetales de sus enormes fincas.

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Un paseo rápido por Chapultepec puede servir para descubrir algunas características de estos espacios. La primera podría ser la presencia constante de muros visuales que protegen la intimidad de los vecinos (altas paredes con vegetación, vallas y alambradas…). Al parecer la condición de clase alta se mantiene mejor escondida tras un muro. Si te ven, eres uno más. Si no te ven, eres único.

Otro elemento diferenciador de las zonas de clase alta es la vigilancia privada que todas las viviendas tienen. Sistemas de videovigilancia, alarmas y hasta guardias de seguridad en las entradas, controlando a quien pueda acercarse a las casas. No es de extrañar, ya que, atendiendo a la imagen aérea del chalet número 1 destacado en la infografía anterior, los dueños de esa vivienda tienen cientos de metros cuadrados que proteger, además de jardines y pistas de tenis. Bienes de mucho valor y que merecen estar bien vigilados.

VIDEO: Millonario anónimo esconde sobres con dinero en Chapultepec

La propia residencia del Presidente de México, conocida como Los Pinos, se encuentra en esta zona de la ciudad, distinguiendo así a Chapultepec como un espacio exclusivo y al alcance de muy pocos. Podemos señalar al alcance de muy pocos porque, efectivamente, no sólo es imposible para la mayoría de mexicanos adquirir una vivienda en sus lomas, sino que Chapultepec es inalcanzable incluso físicamente. Hay zonas protegidas por altos muros, cámaras de vigilancia y cuerpos de seguridad privados. Adentrarse en esos vecindarios lujosos no está permitido. La intimidad (y la seguridad) de los millonarios vecinos está bien asegurada entre los árboles y jardines.

Es mucho más sencillo llegar hasta nuestra siguiente parada (y también menos recomendable). Hacia el Este la ciudad se extiende durante kilómetros, sorteando antiguos lagos, cráteres y montañas. Es en esta dirección donde se encuentra la anterior mencionada Nezahualcóyotl, con sus interminables calles rectilíneas y sin vegetación. Atravesando este municipio donde el 40% de la población vive en la pobreza llegaremos hasta una solitaria montaña, donde terminaremos nuestra visita.

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Recuperamos el mapa anterior para situarnos de nuevo en nuestro recorrido. Vamos a ir dejando atrás el verde de Miguel Hidalgo, atravesar el color marrón del Centro y llegar hasta la gran explanada gris de Nezahualcóyotl.

La trama urbana cambia al regresar a la Zona Centro, donde la planificación data del S.XVI. Los planes de ordenamiento urbano de la época colonial tienen todavía su huella en esta parte de la ciudad, que además está repleta de palacios y edificios históricos (más de 1500). Encontramos el Museo Nacional de Arte, el Palacio Nacional, la Catedral Metropolitana o el Palacio de Bellas Artes. El Centro Histórico de Ciudad de México fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1987.

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El plano rectilíneo y cuadriculado del Centro recibe su geométrica trama del pasado azteca de la urbe. La antigua Tenochtitlán se construyó siguiendo un trazado cuadricular, que fue más tarde continuado por los colonos españoles.

Al contrario que otras zonas de la ciudad, el Centro Histórico apenas ha sufrido cambios urbanísticos sustanciales en las últimas décadas, como demuestra este interesante estudio, si bien sí que ha sido mejorado, intentando siempre conservar el patrimonio histórico. La Autoridad del Centro Histórico lleva a cabo políticas públicas que repercutan de manera positiva en esta zona de tanto valor cultural.

Seguimos nuestro paseo hacia el Este, dejando atrás el Centro y pasando cerca del Aeropuerto Internacional de Ciudad de México, por la delegación Venustiano Carranza. Estamos en una zona de clase media y media-baja, donde no ha sentado nada bien la noticia de que 9.000 millones de pesos van a ser invertidos en la construcción de un nuevo aeropuerto internacional, en lo que es el tercer proyecto aeroportuario más caro del mundo en la actualidad.

INTERESANTE: Entre el millonario aeropuerto y los pobres (Francisco Gómez, Septiembre 2014)

Dejamos atrás la delegación Venustiano Carranza, y llegamos a las largas calles de Nezahualcóyotl, lugar del que hablábamos al comienzo de nuestra visita. Nezahualcóyotl toma el nombre de un antiguo monarca azteca y es uno de los 125 municipios del Estado de México (no pertenece al Distrito Federal). Es interesante recorrer este espacio urbano porque aun tenemos reciente el recuerdo de las ajardinadas calles de Polanco y de las mansiones de las Lomas de Chapultepec. Entonces paseábamos por la verde delegación Miguel Hidalgo. Ahora estamos ante un paisaje completamente diferente.

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No sólo es un lugar más árido y más gris, sino que además nuestras sospechas se confirman con los datos. Para empezar la población de Miguel Hidalgo apenas supera los 370.000 habitantes, mientras que Nezahualcóyotl tiene más de un millón cien mil. De los vecinos que sufren una situación de pobreza en Miguel Hidalgo, únicamente el 13% se encuentra en pobreza moderada y un 0,5% en situación de pobreza extrema. En Nezahualcóyotl el 34% de los pobres padecen pobreza moderada y el 5% pobreza extrema.

Este alto índice de pobreza (más de 450.000 personas pobres) hace que en muchas colonias del municipio la violencia se haya instalado de forma permanente. Los asesinatos aparecen en las noticias como un incesable goteo. Además, en Nezahualcóyotl se tienen problemas de sanidad y de alimentación. Y, aunque demográficamente es tres veces más grande que Miguel Hidalgo, sin embargo ambos espacios cuentan con el mismo número de personal médico para atender a sus habitantes. Grandes diferencias sociales separadas únicamente por 25 kilómetros, en una misma urbe.

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Si bien los datos de Nezahualcóyotl pueden parecer preocupantes, aun no hemos visto los peores niveles de pobreza. Nuestra visita por esta mitad olvidada de la metrópoli aun tiene que continuar. Nos dirigimos hacia Chimalhuacán. El camino que estamos recorriendo avanza por una zona de fuerte tensión entre bandas que luchan por el control del tráfico de droga. Pasamos por calles donde han sido asesinadas muchas personas. Y podría decirse que esa inseguridad se nota en el ambiente mientras caminamos.

La colina de Chimalhuacán está completamente rodeada por barrios y colonias, que no se distinguen entre sí debido a la inexistente planificación urbana. Ningún plan de ordenamiento es capaz de reorganizar esta zona de la urbe, que ha ido creciendo al margen de la política territorial y de los planes del Gobierno. Aquí los vecinos son los propios constructores de viviendas. San Isidro, La Ladera, Xochiaca, Tlatelco, San Lorenzo, Plateros, San Agustín Atlapulco, Tlaixco, Tejedores, La Mina, San Juan Zapotla… decenas de colonias arropan el antiguo volcán, que es una desierta montaña sin vegetación ni agua.

Atravesamos cientos de calles y por fin llegamos a uno de estos barrios, San Agustín Atlapulco. Inmediatamente nos damos cuenta de que este lugar está mucho más subdesarrollado que Nezahualcóyotl, donde las viviendas estaban terminadas y las calles asfaltadas. El lugar al que acabamos de entrar podría encontrarse fácilmente en Nigeria. San Agustín Atlapulco es una de las colonias más marginales. Aquí la pobreza y la violencia van de la mano.

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En la infografía número 2 nos acercábamos a una zona de las Lomas de Chapultepec, donde podían verse enormes mansiones con grandes jardines y hasta pistas de tenis privadas. En el zoom que vamos a hacer ahora en San Agustín Atlapulco no vamos a observar nada parecido.

Ahora destacamos otra serie de elementos que describen esta otra realidad: hemos fotografiado a niños que van solos a la escuela, por calles polvorientas sin asfaltar, y también nos hemos percatado de que un altísimo porcentaje de las viviendas aquí no están terminadas. Este lugar nos recuerda a una ciudad que ha sido bombardeada e intenta reconstruirse. Los vecinos trabajan el hormigón, arreglan los cables eléctricos para dotarse de luz y tienden la ropa al sol en cualquier cuerda. Hemos visto incluso gallinas y otros animales vagar sin rumbo por estas calles.

derecho_vivienda-300x240No debería sorprendernos el fenómeno de la autoconstrucción de viviendas. En México, del millón de viviendas que se construyen al año el 63% son de autoconstrucción. Es una de las muchas realidades desconocidas de este país tan lleno de sorpresas. La explicación está en la falta de fondos para hacer frente al crecimiento demográfico en términos de vivienda. En la Ciudad de México, de las 1.149.000 viviendas proyectadas para 2015, sólo han comenzado a construirse 177.000. Los cientos de miles de personas que se quedan sin opciones de acceder a una vivienda (ya sea por disponibilidad de dinero o por disponibilidad de viviendas en venta) sólo pueden hacer una cosa: construirse sus propias casas. Se calcula que el déficit de hogares afecta en la actualidad a más de 9 millones de familias en todo México, y que el 60% de la demanda habitacional corresponde a familias con ingresos mensuales inferiores a cinco salarios mínimos.

MÁS INFORMACIÓN: Autoconstrucción, apuesta para viviendas (CNN Expansión)

La realidad que hemos visto en San Agustín Atlapulco es descriptiva de la realidad general que se vive en esta zona de la ciudad. Otra de las colonias que rodean la montaña es San Juan Zapotla, que también sufre los mismos problemas sociales y de infraestructura. Como nos recuerda este reportaje, la leche y el pollo se han convertido en artículos de lujo.

Una comparación entre las fotos que hemos podido tomar en la zona de Chapultepec y las que nuestra cámara está haciendo ahora mientras caminamos por las desiertas calles de San Juan Zapotla nos ayudan a entender la doble realidad que se vive en esta ciudad global.

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Esta dinámica no es exclusiva de Ciudad de México, sino que se repite en la mayoría de las grandes ciudades globales del Sur, como Río de Janerio o Bombay. Es una doble realidad que sorprende y asusta, pero que es muy comprensible. Son dos realidades que se necesitan mutuamente. Para que una familia pueda tener una piscina en su chalet es necesario que otras tantas no tengan acceso a una buena alimentación diaria. Que estas dos cosas ocurran en el mismo espacio únicamente revela que hace tiempo que nos dejó de importar la vida de nuestros vecinos.

ARTÍCULO RELACIONADO: Vecinos de otra clase (Juan Pérez Ventura, Noviembre 2013)

Los beneficios del jardín

Hay que cerrar los ojos para intentar escapar de esta triste realidad en la que vive más de la mitad de la población de esta gran metrópoli. Nos sentamos en el bordillo de una acera, descansando antes de llegar al municipio de Chimalhuacán, y pensamos en lo bien que se vive detrás de muros y protegido por cámaras de seguridad.

En las grandes ciudades globales siempre hay espacios como la delegación Miguel Hidalgo, donde la gente disfruta de mejores infraestructuras y servicios públicos y privados que el resto de los vecinos de la ciudad. Es una doble realidad injusta, pero que ha de conocerse a fondo para poder entenderse.

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Estos espacios de de alto nivel de vida suelen ofrecer mejores servicios a los ciudadanos, y en el mundo del S.XXI eso no siempre se traduce en servicios físicos (educación, sanidad, seguridad…), sino también telemáticos. Miguel Hidalgo es un ejemplo de espacio organizado y gestionado a través de las redes sociales y la red. Tiene su propia página web, en la que se ofrece información de todo tipo, desde mapas de incidencias (robos, atracos…) hasta una relación de todos los contratos que las administraciones públicas han firmado en el barrio. Su base de datos cartográficos descargables es envidiable.

Es sin duda uno de los beneficios de vivir en un espacio de nivel de vida alto: hay toda una serie de servicios que no se disfrutarían de haber nacido en otra parte de la ciudad. Además, estos servicios no son únicamente positivos para ciertos aspectos de la vida cotidiana, sino que repercuten de manera importante en la propia vida de las personas: vivir en zonas como Miguel Hidalgo es mejor para la salud que vivir en otra delegación. La esperanza de vida es mayor que en Chimalhuacán, y el aire que se respira es más limpio gracias a la presencia de amplios espacios verdes. Hay estudios que incluso apuntan a que vivir cerca de zonas verdes reduce la obesidad infantil. Además, la presencia de más centros de salud y la mejora de las vías de comunicación ayudan a que, ante cualquier problema sanitario, los vecinos de Miguel Hidalgo estén siempre bien atendidos. Es lo bueno de vivir en un jardín en las verdes Lomas de Chapultepec o en Polanco.

Pero todos los jardines se acaban, y cuando lo hacen se levanta un gran muro. Ese muro separa dos mundos diferentes, pero no consigue hacer desaparecer al lado incómodo. El muro permite que la barbacoa se haga con menos remordimientos, pero desde el otro lado hay mucha gente que huele el humo de la carne y que quiere poder comer.

ARTÍCULO RELACIONADO: Bombay: una ciudad, dos mundos (Juan Pérez Ventura, Noviembre 2014)

Los peligros de la colina

Nuestro paseo llega a su punto más inquietante. Descendiendo por las realidades socioeconómicas, hemos pasado de la alta sociedad de Chapultepec, por la clase media-baja que vigila de cerca a los acomodados vecinos del Lago de Guadalupe, y por la clase baja empobrecida de Nezahualcóyotl. Nos falta encontrarnos con los pobres que viven alejados del corazón de la ciudad. La gente que construye sus casas porque no tienen dinero para comprar una vivienda, la gente que limpia sus calles porque no existe el servicio de limpieza, la gente que vive asesinatos diarios porque no hay seguridad. Mucha de esa gente vive abrazada al antiguo volcán de Chimalhuacán. Nos estamos acercando ya. Por suerte no se ha hecho de noche todavía.

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Chimalhuacán, que alberga colonias como San Juan Zapotla o San Agustín Atlapulco, es el municipio con más marginación de todo México. Los datos socioeconómicos son peores que en cualquier otro lugar en el que hayamos estado durante este paseo. Tras haber leído algunas noticias en los periódicos creemos conocer un poco mejor la realidad callejera de Chimalhuacán, es sin duda un lugar peligroso. Ya falta poco para llegar.

Mientras caminamos por las calles, girándonos de vez en cuando para comprobar que a nuestras espaldas todo está bien, pensamos qué es lo más preocupante: la falta de asfaltado en las calles, la falta de luz, la falta de una buena alimentación para los vecinos, la falta de acceso a la sanidad, la falta de seguridad… la respuesta nos la encontramos al llegar al municipio. La primera imagen que vemos es la de un cartel que avisa a los extranjeros.

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En estas zonas de la ciudad no sólo escasean los servicios básicos referentes a la sanidad, la energía o el agua, sino que además es preocupante la falta de seguridad. Los vecinos conocen la situación y son conscientes de que la policía tardaría mucho tiempo en llegar para socorrerles. Las comisarías están lejos de la montaña. Por ello, cuando uno pasea por las calles polvorientas de San Agustín Atlapulco o San Juan Zapotla, puede encontrarse con mensajes en los muros que recuerdan a los rateros (ladrones), que los habitantes de esta parte de la ciudad no tienen cámaras de video-vigilancia, no tienen guardias de seguridad y tampoco tienen miedo. “Ratero, si vienes a robar te vamos a linchar”. Ya ha ocurrido alguna vez. Parece que los vecinos no olvidan el significado de Chimalhuacán, que en idioma náhuatl quiere decir: “el Lugar de los que tienen Escudos”. Sin duda sus habitantes saben defenderse de los muchos males que les acechan.

Es curioso cómo no muy lejos de los rascacielos del Paseo de la Reforma y de los restaurantes de Polanco vive gente que tiene que construirse sus propias casas y procurarse su propia seguridad. Más aún, es preocupante saber que el 40% de los vecinos de Chimalhuacán tienen problemas para llevar una adecuada alimentación. Ahora entendemos por qué vivir en las zonas ajardinadas es mejor para la salud.

MÁS INFORMACIÓN: Informe Situación Pobreza y Rezago Social en Chimalhuacán

Terminamos nuestro paseo en una calle perdida, en una colonia cualquiera en la loma del antiguo volcán, y lo hacemos con la imagen que más nos ha impresionado. La imagen de un rudimentario centro sanitario perdido entre calles que son caminos de polvo, donde se atienden partos, cesáreas y cirugías las 24 horas del día.

En una ciudad con tantos millonarios, tantas mansiones y tanta riqueza, hay mujeres que tienen que jugarse la vida al dar a luz en condiciones miserables, en un local en construcción y pintado del verde de las Lomas de Chapultepec. ¿Qué vida llevan esas pobres madres? ¿qué futuro hay para esos recién nacidos en la Clínica de Los Ángeles?

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Juan Pérez Ventura

Director de la web 'El Orden Urbano en el S.XXI'. Graduado en Geografía y Ordenación del Territorio. Máster en Relaciones Internacionales, Seguridad y Desarrollo. Fundador de las webs 'El Orden Mundial en el S.XXI' y 'El Orden Cultural en el S.XXI'. Divulgador inquieto.

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1 año 8 meses desde que se comentó esto

[…] y gestione la ciudad será determinante. Desde Abu Dhabi hasta Guangzhou y desde Rotterdam hasta México D.F., se están desarrollando nuevos modelos de ciudad y por ello es crucial analizar cómo se están […]

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