Inmigración y urbanización: las megaciudades africanas

Inmigración y urbanización: las megaciudades africanas

El mundo es cada vez más urbano. Nos encaminamos hacia un sistema donde las ciudades pueden tener incluso un peso mayor que algunos estados. Hoy en día en las grandes ciudades se concentran factores indispensables como base del poder: población, riqueza, instituciones políticas, sedes de empresas o centros culturales, entre otros, se aglutinan en las inmensas redes urbanas de Asia, América, África o Europa.

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Según algunas proyecciones de la ONU, se espera que para el 2050 más del 70% de la población mundial habite en ciudades, lo que supone un cambio radical e imparable si pensamos que en torno al año 1800 sólo un 3% habitaba en estos entornos. Además desde el S. XX hemos asistido a la aparición de las denominadas “megaciudades”, centros urbanos que superan los 10 millones de habitantes.

En 1950 sólo había un centro en el mundo que superara esa cantidad y era Nueva York. Sin embargo en la segunda mitad del S. XX y con la entrada del S. XXI la aparición de estos enormes polos urbanos se ha multiplicado. Actualmente se contabilizan al menos 35 megaciudades, la mayor parte concentradas en América y, sobre todo, en Asia. Es en este último continente donde se encuentra la mayor ciudad del mundo: Tokio (Japón) con 38 millones de habitantes, a la que siguen Shanghai (China) con 35 millones y Yakarta (Indonesia) con 31 millones. En América el ranking lo lideran Nueva York (24 millones), Ciudad de México (22 millones) y São Paulo (21 millones). Además Europa cuenta con dos megaciudades, aunque llevan un lustro estancadas, París (12 millones) y Londres (13 millones)

2012_07_07_c3-urban-networksEl continente africano cuenta con tres centros de enormes dimensiones: Lagos (Nigeria) donde se calcula que viven 18 millones de habitantes, El Cairo (Egipto) con 15 millones y el binomio Kinsasha-Brazzaville (República Democrática del Congo / República del Congo) que cuenta con 12 millones.

Por lo visto, este proceso, que nos está convirtiendo en Homo Urbanus y está vaciando las zonas rurales a marchas forzadas, no parece que vaya a detenerse. Una de las regiones que más se va a urbanizar en este siglo es el África Negra, que además vive una explosión demográfica. Pero, ¿Es esto sostenible?

MÁS INFORMACIÓN: ¿Son las ciudades los nuevos países del S.XXI?

¿A dónde va todo el mundo?

Si hay algo innegable en la historia de la humanidad es que el hombre se mueve. La migración no es algo nuevo, desde que evolucionamos lo hicimos en movimiento. Uno de los continentes donde existe un mayor flujo de migrantes es África, sin embargo los movimientos hacia Europa no son comparables con la migración intra-africana. Es decir, el principal destino de los africanos no es Europa, ni EEUU ni Oriente Próximo, su destino es la propia África. Aunque es difícil de saber el volumen de estas migraciones, se calcula que en África hay más de 40 millones de personas en movimiento, mientras que aquellas que se desplazan fuera del continente rondan los 18 millones.

Lo cierto es que en el continente los flujos no han cesado nunca y no siempre han sido producto de la guerra, la miseria y el hambre, aunque sí son factores esenciales, sobre todo a lo largo del S. XX. La pregunta que deberíamos hacernos en este punto es: ¿a dónde se dirigen los africanos?

A nivel regional África Occidental es sin duda la región por la que más migrantes se mueven. En el continente negro los principales destinos son Senegal, Ghana, Costa de Marfil y Nigeria, aunque quizás el destino más destacado sea Sudáfrica, a donde se dirige buena parte de los flujos del África Austral. Si bien, aunque estos sean los principales destinos, casi todos los países africanos sufren continúas oleadas que vacían el campo y asfixian las ciudades.

Esta es, quizás, la razón que explica ese aumento urbano en el continente y el imparable crecimiento de las megaciudades africanas. Desde hace décadas las ciudades se han convertido en un “Jardín del Edén” donde hay muchas más posibilidades de encontrar trabajo que en un mundo rural que parece abocado al olvido. Además los crecientes desastres naturales, productos del Cambio Climático, están obligando a agricultores y ganaderos a abandonar sus labores tradicionales y a buscar una nueva vida en estas grandes ciudades.

Estos factores explicarían el incremento desorbitado de la población de las urbes africanas por todo el continente ya que en África Occidental se encuentran ciudades como Abiyán (5 millones) o Lagos (17 millones); en África Central destaca la gigante Kinsasha (10 millones); en África del Este nos encontramos con Dar es Salaam (que actualmente cuenta con 4 millones de habitantes pero que se calcula podría llegar a los 20 millones de habitantes para 2050), Nairobi (6 millones) o Addis Abeba (5 millones); y finalmente en el África Austral Johannesburgo (5 millones) se ha convertido en el principal destino tanto para los sudafricanos como para los ciudadanos de países vecinos.

Esta acumulación demográfica tiene sin duda toda una serie de efectos. ¿Cuáles son las consecuencias de estos flujos? ¿Cómo se están desarrollando estos colosos?

De espaldas a los africanos

La concentración de la población en estas enormes unidades urbanas otorga a las megaciudades un papel estratégico que seguramente veremos reforzado las próximas décadas en África.

A los innumerables habitantes hay que sumar que las grandes empresas nacionales e internacionales suelen asentarse en los centros estratégicos, muchas veces en el corazón de la ciudad, como ocurre en Kigali, capital de Ruanda. Además en estas grandes ciudades suelen asentarse las instituciones y el poder del país, ya sean la sede del gobierno o de diversas subdelegaciones. Las grandes citas internacionales tienen lugar también aquí, ya sean certámenes culturales (como el Lagos Photo Festival), reuniones internacionales o encuentros diplomáticos. Todos estos factores convierten a las megaciudades en centros estratégicos de toma de decisión.

eko-atlantic-satellite-photo-2013-fbVista de Lagos

Las grandes ciudades africanas se están convirtiendo también en el objetivo de un tipo de urbanismo basado en el crecimiento económico pero dedicado exclusivamente a las élites y a las nacientes clases medias, a pesar de no suponer más del 10-20% de la población total. Estos proyectos, basados en los modelos de urbanización occidentales, de construir esa ciudad global, con grandes centros comerciales y anchas avenidas, tienen dos objetivos: el consumo y el establecimiento de empresas que encuentran en las ciudades africanas un fácil acceso a una numerosa mano de obra barata.

Sin embargo estas ciudades, que forman parte del centro del mundo, crecen de espaldas a sus ciudadanos. Y es que en la actualidad casi dos tercios de la población que vive en las urbes africanas lo hace en slums, en unas condiciones de vida bastante deplorables. La expansión de las megaciudades basadas en asentamientos informales se debe a la incapacidad de las mismas de acoger al volumen de población que viene de las zonas rurales y al crecimiento de la población ya asentada. Así, a medida que las ciudades se vuelven más inaccesibles, estos asentamientos se extienden a mayor velocidad en torno a los núcleos urbanos.

 

A pesar de la cercanía a estos enormes centros urbanos el acceso a necesidades básicas como agua o electricidad no está garantizado; los riesgos de caer enfermos o de sufrir los efectos de algún desastre natural es mucho mayor tanto por los materiales con los que se construye como el lugar elegido para la edificación. Si bien es verdad que la típica imagen de desorden, de auténtico caos, que vemos a través de nuestros televisores, no se ajusta a la realidad. Si la ciudad les da la espalda, los vecinos de los slums han convertido sus barrios en espacios donde la organización social y de redes está a la orden del día. Cada vez se oye más hablar del fenómeno reblogging en el que los vecinos se reúnen y trabajan codo con codo para ampliar y modificar las calles e incluso para resituar a sus vecinos.

600x600Las ciudades africanas y los gobiernos locales deben responder a la imperiosa necesidad de urbanizar, de dar acceso a las necesidades básicas a sus ciudadanos. El proceso de urbanización y el crecimiento de estas urbes debe ser gestionado. Las megaciudades africanas no pueden seguir hacia delante impulsadas por el abandono de millones de personas que llegan a la ciudad en busca de un futuro mejor. Para ello es necesario mejorar las infraestructuras, las comunicaciones y los sistemas de transporte, la seguridad, la sanidad y la educación y todo ello no puede estar concentrado en los modernos centros económicos, debe ser diversificado.

Lagos, la imparable jungla urbana

Lagos es la capital económica y cultural de Nigeria y es además la región donde se concentra la mayor parte de la riqueza del país. Quizás por ello se ha convertido en el principal foco de atracción para los nigerianos, que se dirigen allí para buscar una vida mejor. El caso de Lagos es paradigmático: aunque es complicado saber a ciencia cierta cuánta gente habita este gigante sí sabemos que en 1950 contaba con poco más de 200.000 habitantes y que en 2015 alcanzó los 18 millones de habitantes. Pero aún hay más, la ONU calcula que para 2030 vivan en esta ciudad 35 millones de habitantes, convirtiéndose en una de las ciudades más grandes del planeta lo que se debe sin duda a que tiene el mayor crecimiento demográfico del mundo.

ARTÍCULO: Lagos, el caos ordenado

Obviamente este rápido crecimiento tiene toda una serie de problemas a los que tanto el gobierno municipal como el gobierno nacional deben hacer frente con el objetivo de que la ciudad pueda seguir avanzando. En primer lugar, Lagos tiene que enfrentarse al desgobierno en el que viven los barrios periféricos que no dejan de crecer de forma irregular. La inseguridad está llegando a cotas bastante altas y el poder local no parece dar con la clave de cómo solucionarlo.

En segundo lugar, Lagos tiene que hacer frente al cambio climático que amenaza con hundir la ciudad bajo el agua. La lluvia y el aumento del nivel del mar pueden poner contra las cuerdas al motor económico nigeriano. Aunque se han puesto en funcionamiento algunos proyectos, como la construcción de un dique frente al mar, no parece que sea suficiente.

Por último la ciudad de Lagos vive inmersa en un fenómeno común en todo el continente: la desigualdad. En los últimos años hemos visto cómo los centros urbanos están creciendo de espaldas a la mayoría de sus ciudadanos y cómo una pequeña élite se está apropiando del espacio urbano. Esta apropiación se realiza a través de proyectos que se presentan como modelo de desarrollo pero que en realidad esconden la construcción de ciudades paralelas para personas adineradas y que pretenden convertirse en un escaparate para la inversión internacional, dejando de lado a las masas empobrecidas. Así, el lujo y la abundancia de Eko Atlantic City choca con la realidad y la pobreza de los slums de Lagos como el barrio de Makoko, también conocido como la “Venecia africana”.

Estos tres factores son extrapolables a casi cualquier rincón del continente africano y hacerles frente es una necesidad urgente. La concentración de grandes conjuntos de la población, sumado a la escasez de recursos para luchar contra estos tres problemas, puede provocar desastres de consecuencias inimaginables. Sobre todo si tenemos en cuenta que en las próximas décadas el crecimiento de estos colosos urbanos, y en especial Lagos, complicará aún más la vida en la ciudad.

Pablo Arconada

Licenciado en Historia (UVa) y Máster en Relaciones Internacionales y Estudios Africanos (UAM) Actualmente cursando el Grado de Antropología Social y Cultural (UNED) y colaborando en Wiriko Magazine. Enganchado a todo lo que tenga que ver con África.

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